Almuerzos para el cole.

¿Cuál es el mejor almuerzo para el cole? Largo y tendido se ha hablado de este tema durante los últimos meses, pero ahora que volvemos a las rutinas del curso más de una me ha preguntado.

Para elegir el más adecuado hay que tener varios aspectos en cuenta.

  1. La jornada escolar. Los alumnos que tengan jornada continua deberán llevar un almuerzo más contundente que los que la tengan partida, puesto que con las jornadas partidas se come antes.
  2. Si el niño desayuna o no en casa. Hay pequeños que apenas tienen hambre cuando se levantan y otros, sin embargo, que desayunan perfectamente. Según la cantidad de alimento que ingiera antes de ir al cole, podremos poner más cantidad o menos almuerzo. No debemos preocuparnos si no desayuna en casa: Debemos preocuparnos de que las opciones del almuerzo sean siempre saludables. Tenemos que aprender a reconocer las sensaciones de hambre y saciedad de los más pequeños y respetarlas. Veréis como pocos pequeños no tienen hambre a la hora de la salida del cole. De hecho, ¿os habéis fijado que muchas veces los peques buscan antes las manos de los padres en busca de comida que sus besos o abrazos? La sensación de hambre es fisiológica.

Dicho esto, para mí la primera opción a la hora de preparar el almuerzo de los peques es siempre FRUTA. Si los acostumbráis desde pequeños no os darán problemas. Tened distintas y que sea el pequeño el que elija entre varias que le presentéis, no les pongáis fruta que no les gusten. Cuando tienen jornada partida y han desayunado en casa, con esta es suficiente. Recordad que en dos horas tienen la comida. Si ponemos fruta en almuerzo y merienda ya nos hemos asegurado dos piezas al día, con la que coman en el cole o en la cena ya tenemos una buena dosis de los nutrientes que nos proporcionan y su fibra. Además, hay tantas y tan variadas que es imposible que se puedan aburrir.

El año pasado escuché que los padres en un colegio habían puesto un fondo común y el frutero llevaba la fruta a clase todos los días. ¡Qué gran idea! Sería genial que se hiciera en todos los coles. Los niños más reticentes a comer fruta, por imitación, seguro que se acababan acostumbrando a ella. Además aprenderían la estacionalidad de las frutas y su manejo. Sería una apuesta por el comercio local y ¡qué divertido sería ver al frutero todos los días! ¡Qué cara de ilusión pondrían esperando la caja para ver qué elegir! También sería comodísimo para los padres que se despreocuparían de esta tarea, sabiendo que en el cole la opción es saludable y económica.
No lo olvidéis: Una o dos piezas de fruta es más económico que muchos de los almuerzos o meriendas ultraprocesados que comen habitualmente los pequeños.

Para familias más acostumbradas, los palitos de verduras con zanahoria, pepino y pimiento y un poco de hummus o queso fresco para dippear es otra posibilidad, aquí aun nos parece raro, pero es muy común en otros países. Otras opción saludable sería un lácteo sin azucarar, si no se lo ha tomado en casa, ya que la recomendación es tomarlos fuera de las comidas principales para que no interfieran con la absorción del hierro de las comidas. Recalco lo de “sin azúcar” ya que los lácteos azucarados son de lo que más azúcar proporciona a los más pequeños y es que solo uno aporta todo el azúcar que la OMS recomienda en un día para un niño. Es para pensárselo ¿verdad?. Lo mismo podemos decir de los zumos industriales o caseros. Mejor dejar los zumos caseros, que están muy buenos, solo para momentos ocasionales, y esta recomendación me duele hasta a mí, que me encanta el zumo de naranja natural.

Si tenéis niños muy hambrientos, que no desayunen en casa o con jornadas continuas, aparte de la fruta, el lácteo (si se desea), meter un poco más de energía con cereales integrales en forma de bocadillo integral o tortitas de avena también puede ser una buena opción.

Para niños mayores los frutos secos es barajable, la recomendación es no darlos antes de los 5 años. Para estar más tranquilos podéis esperar un poco más, no ponéis en compromiso a los profesores y educadores, siempre los podéis ofrecer en la merienda cuando vosotros estáis presentes. Si sois de los que hacéis en casa crema de frutos secos este es un gran relleno para los bocadillos. En crema con la fruta, aunque es una opción adecuada, me parece poco práctica en la escuela y más cuando los peques aun no son muy habilidosos.

Buscad rellenos de calidad para el entrepan: cremas de cacahuetes o otro fruto seco, queso, atún, tomate, hummus, aguacate, hasta tortilla. Los embutidos mejor ir disminuyendo su consumo, una dura realidad porque venimos de la cultura del bocadillo de chorizo, pero la salud de vuestros hijos lo agradecerá.

Huid de ultraprocesados como galletas, bollos, zumos, lácteos azucarados. Son productos con alta palatabilidad, baja densidad nutricional, con grasas poco saludables y exceso de azúcares que desplazan los alimentos que realmente son adecuados para nutrir a los más pequeños y protegerlos de enfermedades ahora y en el futuro.

Y por último pensad que lo interesante es que los niños lleguen a la hora de la comida con hambre, que no es lo mismo que pasen hambre toda la mañana. Debéis de calcular las cantidades para no excederos. No dudéis de consultar a las profesoras de vuestros hijos, ellas os sabrán decir si tienen suficiente o necesitan más.

 

 

 

2019-09-07T15:54:08+00:00